Controla tu crítico interno

A veces tengo ganas de explotar, de ser yo mism@, de cambiar de trabajo, de carrera profesional, de liberar mis emociones contenidas para quedarme embarazada, de irme a vivir a otro país, de enamorarme de la persona incorrecta, de tomar una decisión equivocada.

Y cuando lo intento con toda mi ilusión y mi cara de aquí estoy yo, entonces de pronto, como sin darme cuenta, aparece dentro de mi una una vocecita que me empieza a criticar. Empieza a hablarme con tono despectivo señalándome los riesgos a los que me expongo, dejándome en evidencia, haciéndome observar el vaso medio vacío. Y entonces poco a poco mi cara de alegría se vuelve seria, agacho la cabeza y acabo volviendo a mi nicho de pesadumbre y desazón.

Cuando atravieso estos estados mi mente racional se confunde y a menudo se deja convencer. Y paso a creer que en realidad estoy siendo “comedido” y “realista”. Sin embargo no me siento bien, no estoy satisfecho con mi situación, sé que hay algo que no funciona pero no soy capaz de identificarlo.

El primer problema es pensar que esa vocecita es mía. No lo es.

Si cierro los ojos y me imagino conectando con esa vocecita, me saldrá que esa vocecita es mia. Sin embargo, si sigo imaginándome la situación y pienso que a lo mejor hay alguien más diciéndome eso, entonces se levantará el telón. Y aparecerá mamá o papá (o tu figura de autoridad). ¡Sorpresa!

Ellos han sido siempre comedidos y realistas, y han intentado protegernos. Sin embargo debes tener en cuenta que es importante para ti que conectes con tu Yo adulto, con tu Yo central, con tu verdadero Yo y te permitas hacer cosas que consideras que te van a hacer feliz.

Además te cuento un secreto. Que tu seas tú mism@ seguramente es lo que necesita tu tribu, tu clan, tu árbol genealógico para progresar y modernizarse. Por lo tanto no sólo es una necesidad para ti, lo es también para tu familia (aunque ellos todavía no lo sepan). Haz la prueba, siempre con cariño y desde el respeto. Verás como poco a poco las dinámicas familiares empiezan a cambiar para bien.

Mariano de los Santos