
A menudo un líder de equipo no puede tener todo bajo control. Un ejemplo es el área de los derechos y los deberes de los empleados. Normalmente se tienen presente únicamente los “deberes”, es decir, el empleado debe trabajar duro, no protestar, hacerlo todo rozando la perfección, sacar los proyectos adelante, etc. Esta perspectiva es realmente antigua en tanto que concibe a las personas como meras mulas de trabajo, sin tener en cuenta no sólo los derechos universales que deberían asistir a todas las personas, si no también obviando dos cosas que deberían importar y mucho a la cuenta de resultados de la empresa:
1. Cuánto afecta el estado de ánimo de un empleado en la productividad.
2. Cuánto afecta este conflicto de productividad al sostén de la empresa a largo plazo.
Hay preguntas típicas de las entrevistas de trabajo que sacan a la luz los deseos y sueños de los aspirantes. ¿Dónde te gustaría estar dentro de 5 años? A la mayoría en esencia les gustaría aprender, tener un salario digno y un futuro en la empresa.
Los deberes de los miembros de un equipo se resumen en la “excelencia operativa”, es decir, llevar a una empresa a generar beneficios económicos de la manera más ágil posible. Ahora bien, ¿está la empresa en condiciones de asumir que para se dé un equilibrio entre los objetivos de la empresa y los objetivos de las personas debe haber un equilibrio entre derechos y deberes?
El coaching de equipos consiste en llevar la inteligencia emocional a las organizaciones. Poner en equilibrio el hemisferio racional de una organización (lo que se debe hacer, las normas y la exigencia de resultados) con su hemisferio emocional (las personas tienen necesidades materiales y emocionales que deben ser cubiertas para potenciar la motivación y, en consecuencia, la efectividad de los equipos).
Mariano de los Santos