
Podemos decir que la base del coaching consiste definir objetivos, evaluar cuáles son los recursos disponibles (teniendo en cuenta los puntos fuertes y los puntos débiles) y a partir de ahí elaborar un plan de acción.
Ahora bien, es ampliamente conocido que los buenos coaches se forman en técnicas complementarias que permiten incluir más alternativas en su caja de herramientas. En mi caso, una de las técnicas que más utilizo para acompañar mi desempeño en el coaching es la Numerología en base 22.
Cuando hablamos de evaluar los recursos disponibles que una persona tiene para alcanzar sus metas, uno de ellos es el autoconocimiento. Así, la numerología nos permite conocernos mejor a nosotros mismos, nuestras características y comportamientos innatos, qué cosas nos generan estrés y qué necesitamos para recomponer nuestro equilibrio interno.
La numerología es muy fácil de usar en una sesión de coaching ya que a través de la carta numerológica del cliente puedo generar rápidamente un perfil de psico-comportamiento en base a una serie de pilares que conforman su personalidad.
Contrastando esta información con mi cliente, podemos ver cuál es su estilo de liderazgo, cuál es su comportamiento en el trabajo, en la familia, en la pareja, qué necesita para llevar cada área de su vida a un equilibrio y, en definitiva, qué potencialidades puede desarrollar y qué bloqueos debe observar para lograr la mejor versión de sí mismo.
En el entorno de las organizaciones podemos evaluar qué personalidades conforman un equipo y qué necesidades tienen. En el ámbito de la pareja podemos analizar la compatibilidad y cuál es el mejor camino para la armonía. Y en un sentido más profundo podemos entender qué herencias hemos recogido de nuestros padres, para bien o para mal.
Ul plus de autoconocimiento que encaja a la perfección como técnica complementaria al coaching.
Mariano de los Santos