
El coach de Google y Apple, Bill Campbell, fue muy insistente a la hora de recomendar cómo formar los equipos. Decía que había que ponerse gafas oscuras para evitar los sesgos y los prejuicios. Decía que ganar dependía de tener el mejor equipo, y los mejores equipos incluían más mujeres.
Decía que en los equipos más eficientes, en vez de haber una o dos personas dominando la discusión, todos contribuyen; la gente es más hábil en la lectura de estados emocionales complejos y… hay más mujeres. Lo explicaba por el hecho de que las mujeres suelen ser más hábiles que los hombres en leer estados emocionales. Por eso Campbell siempre presionaba para que las mujeres fueran consideradas para cualquier puesto de alto nivel. También empujaba a las mujeres con las que trabajaba para que fueran más agresivas en la búsqueda de puestos de mayor importancia y de mayor responsabilidad en el área de pérdidas y ganancias, y en partícular en empleos fuera de las áreas “típicas femeninas”, como recursos humanos o relaciones públicas. Campbell tejía redes y ponía en contacto a mujeres que conocía que habían alcanzado metas altas y, de hecho, tenía tolerancia cero hacia cualquier sesgo de género en las conversaciones de negocios.
Esto nos ayuda a entender que quien busque gente para sus respectivos consejos administrativos, antes de traer a alguien de fuera primero debe mirar en los grupos de mujeres de la casa.
Un reciente estudio sobre 46.000 personas señaló que las mujeres atienden a medidas de colaboración grupal, y una mejor y rápida solvencia de problemas. La observación fue taxativa: cuantas más mujeres había en el grupo de trabajo, mejor y más rápido actuaban. Los campos de percepción, comprensión, facilidades laborales y administración eran mejor cubiertos por mujeres que por hombres. Por último, destacó que las juntas con más mujeres repercutían a un resultado positivo en la administración del patrimonio económico que las que tenían menos chicas entre sus filas. Además, subrayó que las compañías con mujeres al mando del CEO superan con un 50% a las empresas de la misma función con cargos varones.
Vemos el caso práctico de uno de mis clientes, el director de una empresa de Madrid que fue contratado para reflotar una empresa en Madrid después de un largo periodo de pérdidas. Este líder-coach necesitó hacer cambios en la organización y estructura de la empresa para mejorar la operatividad, y entre otras cosas creó 3 puestos de responsabilidad para mejorar la eficiencia del día a día. Asignó los 3 puestos a 3 mujeres de la casa, lo que tuvo como consecuencia un aumento del rendimiento de la plantilla hasta lograr el objetivo, junto con otras medidas que tomó, de salvar la empresa de la quiebra y sacarla adelante.
Mariano de los Santos