Derecho a la «sumisión» (sin sentirte culpable)

Periódicamente atiendo en sesión a personas que sienten culpabilidad y que han ido en contra de sus valores por no haberse enfrentado a sus jefes cuando éstos estaban teniendo malas actitudes o estaban tomando una decisión injusta.

Imaginaros que yo fuera un «Yes man» y dijera a todo que sí de manera automática, mecánica. Sí bwana. Imaginaros que lo hiciera de manera inconsciente, sin darme cuenta. En ese caso podríamos decir que soy una persona sumisa.

Sin embargo hay contextos en que no quiero decir que si, y no puedo hacer otra cosa. Me gustaría gritar que no, que por ahí no paso, sin embargo no me queda más remedio que callarme y mirar al suelo.

Esto ocurre a menudo en el contexto laboral, cuando el jefe del equipo es una persona incompetente y no tiene habilidades de liderazgo. Cuando un jefe no es al mismo tiempo un líder, suele tomar las decisiones a golpe de «aquí se hace lo que yo digo y punto». Y debido a la fuerte jerarquía existente en muchas empresas los demás deben acatar, aunque la decisión sea injusta, si no quieren arriesgarse a tener un conflicto o incluso perder su trabajo. Hay muchas personas que no se lo pueden permitir.

Es aquí donde entra el derecho asertivo que dice «tengo derecho a decidir no ser asertivo». Esto significa asumir que hay situaciones en las que en una disputa con tu jefe tienes las de perder porque la correlación de fuerzas es desfavorable. Quizá te sientes sin cobertura legal y sin apoyo suficiente de otros compañeros, y no puedes cambiar de trabajo. Tu jefe ganará por su situación de poder. Por lo tanto eliges «someterte», eso si de manera consciente, puntual y estratégica. Eso no significa que seas una persona sumisa.

Los presos en campos se concentración nazis no podían enfrentarse a sus captores y eso no les convertía en personas sumisas.

Proteje tu autoestima. Tienes derecho a decidir no ser asertivo sin sentirte culpable. Acepta la situación y libera la culpa. Podrán humillarte (o intentarlo) en determinado momento pero eso jamás pondrá en cuestión quién eres y cuánto vales como persona.

El coach Stephen Covey llamó a esto «autoconciencia» y «libertad interior de elegir tu respuesta».

Mariano de los Santos