El capital emocional y cómo evitar las malas rachas en las relaciones

No os sonará extraño el comentario «no busco una relación porque no quiero agobiarme, quiero estar tranquilo» que alguien ha podido esgrimir para evitar comprometerse en una relación de pareja. Cada uno pasa por momentos diferentes en la vida, sin embargo el concepto de «relación = tranquilidad» debemos desmitificarlo en parte.

Quizá en mi casa mi madre solía encargarse de todo y siempre viví a mesa puesta, por eso entiendo la convivencia como un espacio meramente «tranquilo», sin embargo la vida del adulto independizado es distinta. Hay responsabilidades, problemas, cosas que no nos gustan y que hay que hacerlas igualmente, etc.

Lo mismo ocurre con las relaciones de pareja. Por supuesto que hay que buscar la tranquilidad en términos generales, pero también «hay que currárselo». Y lo paradójico de esto es que cuanto más uno se lo curra, más tranquila es la relación.

En este sentido el coach estadounidense Stephen Covey planteó el concepto de cuenta bancaria emocional. Esto quiere decir que si soy amable, generoso, honesto, si demuestro mi compromiso con la relación…, entonces estaré aumentando mi inversión en una cuenta bancaria emocional de la que hago a mi pareja depositaria. La confianza que mi pareja tiene en mí crecerá, y yo podré apelar a esa confianza muchas veces en el caso de que la necesite. Incluso podré equivocarme, y sin embargo ese nivel de confianza, esa reserva emocional, compensará el error. Puede que mi comunicación no sea clara, pero mi pareja me entenderá de todos modos.

Cuando la cuenta de confianza es alta, la comunicación es fácil, instantánea y efectiva. Cuando en una relación estamos «a la que salta», eso significa que nuestro capital emocional es pequeño y no he dado suficiente seguridad a mi pareja para que ésta confíe en mi. Invertir en la cuenta bancaria emocional también conlleva implicarse cuando hay problemas externos, arrimar el hombro y, en ocasiones, el sacrificio. Y así debe ser por las dos partes porque somos un equipo.

Así que si tu pareja «te monta el pollo» demasiado a menudo, mira a ver cómo está tu cuenta bancaria emocional. ¿Te lo estás currando?

Mariano de los Santos