
Nos recuerda el coach y consultor Patrick Lencioni en su libro «Equipos Ideales» que cuando los miembros de un equipo poseen dosis notables de humildad, hambre y empatía, hacen posible el trabajo en equipo porque facilitan que sus miembros resuelvan las 5 disfunciones de un equipo.
Estas son las conductas relacionadas con cada una de las virtudes que describen al jugador ideal de un equipo de trabajo.
HUMILDAD
– Elogia a los demás cuando muestran una buena cualidad personal o profesional.
– Felicita a los demás cuando consiguen una meta.
– Admite sus propios errores o defectos.
– Pide disculpas cuando comete un error.
– Acepta las disculpas de otros cuando han cometido un error.
– Busca el éxito colectivo antes que su éxito individual.
– Reparte entre los miembros de su equipo los méritos de una meta conseguida.
HAMBRE
– Conecta con lo que le apasiona de su trabajo.
– Conecta con la “misión” del equipo.
– Es consciente de las consecuencias positivas de su labor en el resto del equipo y en el entorno.
– Ayuda a su equipo en lo que necesite.
– Asume la responsabilidad del éxito de su equipo.
– Busca cómo contribuir al éxito de su organización fuera de su ámbito de responsabilidad.
– Se pone metas motivadoras y hace un seguimiento de su rendimiento.
Nota: Si aplicando estos parámetros de hambre no te sientes a gusto, ¡cambia de equipo o cambia de trabajo!
EMPATÍA
– Se esfuerza por conocerse a sí mismo.
– Escucha con atención.
– Se interesa por la vida personal de sus compañeros.
– Presta atención a qué conductas o comentarios suyos pueden molestar o satisfacer a los demás.
– Pregunta a los demás cómo se sienten en distintas situaciones.
– Presta atención y es flexible cuando otras personas reclaman un cambio de conducta en él por un hecho determinado.
– Es compasivo con una persona que ha cometido un error y le ayuda a tomarlo como un aprendizaje.
Mariano de los Santos