
Nos cuenta John C. Maxwell, experto en liderazgo, en el libro «Las 17 leyes incuestionables del trabajo en equipo», cuáles son las 4 etapas que todo líder debe tener en cuenta a la hora de ayudar a su equipo a desarrollar y mantener la moral y el ímpetu en alto.
Etapa 1: Moral escasa, el líder debe hacer todo.
No hay nada más desagradable que estar en un equipo cuando nadie quiere estar en él. Si ese es el caso, generalmente el equipo es negativo, letárgico y desesperanzado. Esa es con frecuencia la atmósfera de un equipo que está perdiendo.
Si usted se encuentra en tal clase de situación, entonces haga lo siguiente:
- Investigue la situación y arregle lo que está mal.
Lo primero que debe hacer es poner atención a lo que el equipo está haciendo mal. Comience por arreglar lo que se ha desarreglado. No dará moral alta al equipo pero dejará de darles a los jugadores razones para tener la moral baja. - Inspire confianza.
La única manera de que un equipo cambie es que la gente crea en sí misma. Como líder usted debe ser el iniciador de esa confianza. Muestre a las personas que usted cree en sí mismo y en ellas. - Produzca energía.
El deseo de cambiar sin la energía para hacerlo frustra a las personas. Para llevar al equipo a un mayor nivel de energía, usted debe estar lleno de energía. Trabaje con energía el tiempo suficiente y finalmente alguien en el equipo se pondrá a su lado y se le unirá. Luego lo hará otro. Al final la energía se extenderá. - Transmita esperanza y ponga el foco en el potencial.
La mayor necesidad de los jugadores en esta etapa es la esperanza. Napoleón Bonaparte dijo “los líderes son distribuidores de esperanza”. Ayude a su gente a ver el potencial del equipo.
La única manera de hacer rodar la pelota en la etapa 1 es que usted mismo comience a empujarla. Usted como líder no puede esperar a que cualquier otro lo haga.
Etapa 2: Moral baja, el líder debe hacer cosas productivas.
Cualquier movimiento es al principio una gran victoria. Pero para crear moral positiva usted debe adquirir alguna velocidad. Debe ser productivo. ¡Después de todo usted no puede dirigir un coche aparcado! Para lograr que el equipo se mueva:
- Modele una conducta que tenga un gran rendimiento.
Los individuos hacen lo que ven hacer. La mejor manera de que ellos aprendan de usted es que usted mismo lo haga. - Desarrolle relaciones con las personas del equipo con mayor potencial.
Para lograr que cualquier equipo se mueva en la dirección adecuada usted necesita jugadores que produzcan. En esta etapa su equipo quizá tenga algunos productores. Si es así, desarrolle relaciones con ellos. Si no, entonces encuentre individuos que tengan el potencial de ser productivos y comience con ellos. No pida demasiado de ellos muy pronto. Los líderes llegan al corazón antes de pedir una mano. Por eso usted debe comenzar por forjar relaciones. - Consiga pequeñas victorias y hable de ellas con sus compañeros de equipo.
Nada ayuda a las personas a crecer en capacidad y confianza como tener algunos triunfos en su haber. Eso es lo que usted quiere dar a las personas de su equipo. Empiece con quienes tienen el mayor potencial (esas personas serán candidatas a formar parte del equipo directivo). - Comunique la visión.
La visión da dirección y confianza a los miembros del equipo. Mantenga continuamente la visión ante su equipo.
Una vez que su equipo esté en movimiento, usted puede empezar a dirigir.
Etapa 3. Moral moderada, el líder debe hacer cosas difíciles.
Reunir a un equipo y ponerlo en movimiento es emocionante y es un logro. Pero a medida que crece, eso acaba siendo insuficiente. Tener un destino se vuelve importante, ser conscientes de a dónde va y encauzarlo en esa dirección. Para cambiar desde simplemente mover al equipo a moverlo en la dirección correcta, usted debe hacer cosas difíciles que ayudan al equipo a mejorar y a desarrollar moral alta. Eso incluye:
- Hacer cambios que hagan mejor al equipo.
Los líderes son responsables de minimizar el daño que cualquier miembro del equipo puede hacer por debilidad o falta de actitud, y de maximizar la eficacia de todos los miembros del equipo al colocarlos en sus especialidades. A menudo esas acciones exigen tomar decisiones difíciles. - Recibir el apoyo de los miembros del equipo.
Para forjar una moral mayor, el equipo debe adoptarlo a usted como líder, abrazar los valores y la misión del grupo, y alinearse con sus expectativas. Si usted logra hacerlo podrá llevar al equipo a donde debe ir. La manera de hacerlo es demostrando su compromiso. - Demostrar compromiso.
Parte del proceso de lograr que la gente asuma la visión viene de mostrarle el compromiso que usted tiene. La gente apoyará primero al líder y después la visión. Por lo tanto, si usted ha demostrado constantemente gran competencia, buen carácter y firme compromiso, ya ha colocado la base para que su gente lo adopte como líder. - Desarrollar y capacitar a los miembros para el triunfo.
Nada levanta más la moral que el éxito. La mayoría de las personas no logran triunfar por su cuenta. Necesitan ayuda, y esa es una de las razones principales para que alguien las dirija. Si usted invierte en sus compañeros de equipo, entonces les ayuda y el equipo triunfa.
Las dos etapas más difíciles en la vida del equipo son la primera (donde usted intenta crear movimiento en un equipo que no va a ninguna parte) y la tercera (donde usted se debe convertir en un agente de cambio). Estos son los momentos en que es más necesario el liderazgo. La etapa 3 es para el líder el momento de hacer o destruir. Si usted puede triunfar en la etapa 3, entonces podrá crear una moral alta en su equipo.
Etapa 4: Moral alta, el líder debe hacer pocas cosas.
En esta etapa su labor como líder es ayudar a su equipo a mantener la moral y el ímpetu en alto.
- Mantenga al equipo enfocado y en curso.
La moral alta lleva a ganar, y al ganar se mantiene la moral. De ahí la importancia de que los miembros del equipo se mantengan enfocados. Si pierden el enfoque o se salen del curso dejarán de ganar. Recuerde además: cuanto más lejos intente ir, más gran de es el impacto de un error en la dirección. A usted no le perjudica salirse de su camino uno o dos pasos al querer cruzar la calle. Pero si quiere atravesar el océano, unos pocos grados lo pueden meter en un gran problema. - Comunique los triunfos.
Algo que ayuda mucho a mantener a las personas en su rumbo correcto es saber que están haciendo lo correcto. Usted puede señalar eso comunicando los éxitos del equipo. Para elevar la moral no hay nada como ganar y celebrar la victoria. - Elimine lo que dañe la moral.
Los líderes ven antes que otros, de modo que necesitan proteger al equipo de las cosas que lo pueden perjudicar. - Deje que otros líderes dirijan.
Cuando un líder prepara a otros miembros del equipo para conducir y luego les da libertad de hacerlo, está haciendo dos cosas. Primera, utiliza el ímpetu que ya tiene el equipo para crear nuevos líderes que lo guíen. Es más fácil levantar nuevos líderes que triunfen si son parte de un equipo triunfante. Segunda, aumenta el liderazgo del equipo, lo que lo hace aun más triunfador. Si un líder hace eso una y otra vez, logra crear un ciclo de éxitos que alimentan la moral alta del equipo.
El proceso de levantar una moral alta es simple, pero no es fácil. Se necesita un liderazgo fuerte y lleva tiempo.
Mariano de los Santos