El triángulo de Karpman: Verdugo, Víctima y Salvador

El escritor británico Chris West nos proporciona una brillante explicación de cómo funciona el triángulo de Karpman y cómo liberarse del papel de Verdugo, Víctima y Salvador.

::: Verdugo :::

Rasgos:
Persona acosadora: Intimida a la gente
Persona Justiciera: Critica y avergüenza a los demás.

Emociones:
Emociones fomentadas en la infancia: Enfado, Agresividad, Superioridad.
Emociones reprimidas en la infancia: Sensibilidad y Debilidad. El miedo se desalienta pero se adquiere de manera encubierta.

Conductas aprendidas:
Arrogancia y tono de voz elevado.

Creencias:
La vida es un juego “yo gano / tú pierdes”.
La ley del más fuerte.
Las malas personas y las actitudes negativas son la lacra de la sociedad

Valores:
Sólo los fuertes.
Sistema moral propio que está por encima del de los demás.

Como se fomenta a día de hoy ese rol:
Culto a las personas “duras”.
Malas formas en los medios de comunicación y en internet.

Beneficio de interpretar ese rol:
Brinda sensación de control.
Autoestima tóxica en tanto que sentimos magnificencia y fortaleza con relación a los demás.
Libre de asumir responsabilidades: “estoy por encima de todo”, “las reglas de la vida no me conciernen” y “mi ira está justificada”.

Cómo abandonar el rol de Verdugo:

Relájate: ¿de verdad tienes razón en todo?
Entiende los beneficios de ver la vida como un juego de ganar/ganar.
Reflexiona sobre la idea de “tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti”.
Cuestiona tu RABIA, como emoción que te impulsa a la persecución. Cuando a un verdugo se le pregunta el por qué de su rabia, pasar al rol de Víctima y empieza a hablar de su dura infancia.
El enfado se puede trabajar con terapia. Evitar gestionarlo públicamente (Redes Sociales) o en casa.
Cuestiona tu AGRESIVIDAD. Distingue entre actitud agresiva y asertiva.
Cuestiona tu aire de SUPERIORIDAD. ¿Qué significa ser superior a los demás? Depende del contexto. Un escritor y un mecánico son superiores el uno con relación al otro en su propio contexto.
Cuestiona tu MIEDO. Observar la mochila de miedos y si ganar/perder y otras actitudes realmente pueden ayudar a reducir esos miedos. ¿Es el mundo realmente tan aterrador?

::: Víctima ::::

Rasgos:
No tiene poder. No tiene capacidad de actuar, ni responsabilidad alguna. Siempre atrapado… ¡Y todo es culpa de algo o de alguien! Manipulación a través de la culpa.

Emociones:
Emociones fomentadas en la infancia: pasividad, impotencia, tristeza, autocompasión.
Emociones reprimidas en la infancia: efusividad y alegría. Se reprobaron las manifestaciones emocionales en general.

Conductas aprendidas:
Hablar en voz baja, caminar con la espalda encorvada, todos invaden su espacio personal. En algunos casos, si pendula con el rol de verdugo, hace ostensible su papel de víctima para asegurarse de que todo el mundo escuche sus lamentos.

Creencias:
“Y si de todos modos vamos a perder, ¿qué sentido tiene luchar?”, “yo pierdo/tú ganas”. No confía en su valía personal.

Valores:
El sufrimiento es una virtud.

Cómo se fomenta hoy en día ese rol:
Sociedad con cultura del victimismo. El victimismo es la única manera de ser escuchado. Si no eres víctima eres parte del problema.
El sistema político juega la baza del miedo y la inseguridad para convertir a la ciudadanía en víctimas y a ellos en salvadores.

Beneficios actuales de interpretar ese rol:
Manipulación a través de la culpa. Chantaje emocional.
Eludir cualquier responsabilidad. Siempre tiene una buena excusa para todo.

Cómo abandonar el rol de Víctima:
Abandona la idea de que el mundo es un juego de “perder/ganar” y empieza a verlo como un lugar de abundancia.
Practica la gratitud (por lo que tienes, por lo que has hecho bien, por aquello de lo que te sientes orgulloso).
La sociedad está esperando tu contribución, sigue trabajando y no pierdas la fe.
Renuncia a las recompensas que obtienes como víctima.
El mejor remedio contra la PASIVIDAD y la IMPOTENCIA es la ACCIÓN. Sal a caminar, ponte en marcha, haz una lista de cosas que deberías hacer pero que has pospuesto, y luego ponte manos a la obra. Empieza la lista con tareas de las más fáciles a las más difíciles. Cuando completes la lista practica el autopremio.
Si te has instalado en la TRISTEZA, ¡sal de ahí! Y si no puedes, busca ayuda terapéutica.
El exceso de AUTOCOMPASIÓN se combate con autodisciplina, y también con humor (automensaje: ¡hay que ver cómo te pones por una tontería!).
El MIEDO es una emoción poderosa en las víctimas, obsérvala y gestiónala adecuadamente. Opción: Si tienes miedo, hazlo con miedo.
Reconoce y asume tus actitudes relacionadas con el ENFADO oculto, con sus actos “pasivo-agresivos” como soltar una pulla desagradable, estar de morros, dejar una nota anónima, etc. Esto cabe abordarlo en terapia.

::: Salvador :::

Rasgos:
Se entromete… sin que nadie se lo pida, cuando su ayuda no es realmente necesaria, sin contar con los recursos necesarios, esperando gratitud, para crear dependencia en los demás. En su versión “pasiva” emite juicios morales constantes.

Emociones:
Emociones fomentadas en la infancia: Gusto por ayudar al prójimo.
Huye del conflicto para mostrarse “sociable” y tener gente a la que salvar.
A menudo se siente decepcionado cuando el mundo no está suficientemente agradecido por sus increíbles esfuerzos.
Emociones reprobadas en la infancia (ahora reprimidas): Se las entrena para no dar muestras de debilidad. Salvar a la gente requiere fortaleza. Se les enseña a sentirse mal por satisfacer sus propias necesidades. En las mujeres ocurre a menudo (en hombres también).

Creencias:
Ven cualquier conflicto como algo que tienen que resolver. No confían demasiado en la capacidad de la gente de valerse por sí mismas. Desestiman la fuerza del ser humano porque necesitan víctimas a las que salvar.

Cómo se fomenta ese rol:
Abundan las buenas obras, aunque a menudo de manera poco provechosa.

Beneficios actuales de interpretar ese rol:
Crear dependencia en los demás. “Buena autoestima” por formar parte del grupo de “buenas personas”.
Funcionan como ambulancias: cuando acuden al rescate se creen que pueden saltarse los semáforos en rojo de la vida y conducir en sentido contrario, mientras los demás deben apartarse y dejarles pasar con una mirada de admiración.

Cómo abandonar el rol de Salvador:
Plantearse: ¿Qué hay de malo en ayudar a los demás? La ayuda debe ser productiva. Además, ser amable y servicial es bueno, sin embargo debes evitar que los demás dependan de ti.
Reflexiona antes de apresurarte a acudir al rescate: ¿realmente me necesitan o hay otras personas más capacitadas que yo? ¿Tengo un plan real o estoy en buena medida improvisando?
Disfruta cuando la gente se las arregla sin tu ayuda.
Permítete aceptar ayuda ajena cuando la necesites.
Cuestiona ese rol que se supone te ha tocado de salvar al mundo a lomos de un caballo blanco.
Permítete conectar con tus puntos débiles, no necesitas mostrarte fuerte en todo momento.
Antes de ofrecer ayuda, piensa exactamente cómo la proporcionarás. Si no dispones de los recursos necesarios, no te ofrezcas a ayudar.
Rehúye de las personas con una tendencia clara a adoptar el papel de víctimas. Al principio te parecerá que tienes falta de sensibilidad, pero con el tiempo se volverá más fácil. Poner límites te permitirá elegir a quién ayudar y en la medida en que sabes que puedes hacerlo.
Cuestiona esa voz interior que insiste en que siempre seas un modelo de ejemplaridad y rectitud (y que, de lo contrario, eres una persona muy mala).

El antídoto al tríangulo de Víctima, Verdugo o Salvador: El Yo Adulto.

Una persona adulta es aquella que:

  • Sabe gestionar las críticas.
  • Se disculpa cuando mete la pata.
  • Cumple su palabra.
  • Toma decisiones y actúa en consecuencia.
  • Asume la responsabilidad de sus actos.
  • Asume responsabilidades ajenas en caso contrario.
  • Lleva las riendas de su propia vida.
  • Controla de algún modo la expresión de sus emociones.
  • Respeta los derechos básicos y el espacio ajeno, es decir, tiene un sentido de la justicia.
  • Hace algún tipo de contribución a los grupos a los que pertenece.

(Ejercicio: ¿Qué cualidades crees tú que definen a una persona adulta?
Para mi, una persona adulta es aquella que…)

Conclusión:

Cultiva tu parte adulta.
Evita la generalización excesiva (todo me sale mal, nadie me quiere, etc), el pensamiento catastrofista (me pongo continuamente en lo peor) y el personalismo (soy el centro de atención, todo depende -en exceso- de mi).
Fomenta el optimismo y la aceptación.
Toma conciencia de tus áreas de mejora.
Si quieres que algo cambie pasa a la acción.

Mariano de los Santos